Carlos Goñi demostró ayer en la madrileña sala La Riviera que una carrera muy prolongada no tiene por qué ser, necesariamente, sinónimo de estancamiento. El líder, alma máter, ideólogo y ejecutor del proyecto Revólver en las últimas dos décadas ofreció un concierto lleno de energía, sentimiento y recuerdos. Una actuación en la que mostró la madurez de sus 47 años reflejada en las canciones de su último álbum, ’21 gramos’, y la crudeza y rotundidad de los temas que labraron, a golpe de guitarra, su exitosa carrera.El artista nacido en Madrid pero afincado en Valencia apareció en el escenario, acompañado por su banda, con una puntualidad exquisita, más propia de la tradición británica que de ese hábito estúpido de comenzar los ‘shows’ con una media de 20 minutos de retraso al que nos tienen acostumbrados buena parte de las bandas y grupos tanto nacionales como internacionales. El tema ‘Todos somos capitanes’ abrió las ‘hostilidades’ de un concierto especial para Goñi, en su sala talismán, donde ha ofrecido sus mejores directos, y en “casa”, como él mismo apuntó.
Tras el emblemático ‘Sara’, que arrancó los primeros vítores por parte del respetable, y tras desgranar un par de piezas de su último trabajo, ‘Clarisa’ y ’21 gramos’ –esa historia surrealista que explica cuánto pesa el alma humana-, y una de sus composiciones más antiguas, ‘Esperando mi tren’, el delirio llegó a La Riviera, con un ‘tridente’ de canciones que hicieron las delicias de los espectadores: el divertidísimo ‘Odio’, el guitarrero ‘San Pedro’ y una de sus banderas a lo largo de su trayectoria, ‘Eldorado’, con el que cerró la primera hora de actuación.
Tras un breve receso, Carlos Goñi regresó al escenario en solitario, junto a su guitarra acústica, para tocar la fibra de los asistentes con un mini acústico en el que hizo gala de un baúl de los recuerdos al alcance de muy pocos artistas, al interpretar ‘Fuera de lugar’ y ‘Esta noche tengo más de lo normal’, tema que dedicó al público, algo “muy poco habitual”, tal y como reconoció.
De nuevo con toda la banda en escena, Revólver continuó con la fase más sensible de su actuación con ‘Hay besos’ e ‘Y pasa el tiempo’, para protagonizar junto a Malú una de las sorpresas de la noche, al cantar junto a la solista madrileña ‘El peligro’. Con el precioso ‘Faro de Lisboa’, Goñi dio por concluida la segunda parte del concierto, para pasar al momento de los bises.
Con el primer single de su nuevo trabajo, ‘Tiempo pequeño’, y ‘El roce de tu piel’, la intensidad de la actuación se incrementó por momentos, en lo que fue el colofón de una actuación en la que Revólver devolvió el cariño de sus incondicionales regalándoles una canción extra, ‘No va más’, que puso el broche de oro a un gran directo. Una noche perfecta para un artista que ha sabido evolucionar y llamar la atención de las nuevas generaciones para atraer a los más jóvenes a sus directos. Un hecho que garantiza el futuro de un proyecto sin fecha de caducidad. Revólver seguirá disparando balas, seguro, durante mucho tiempo.
Foto: Web oficial de Revólver

La banda norteamericana de rock Linkin Park retorna a la escena musical con el tema central de la película ‘Transformers – La venganza de los caídos’, dirigida por Michael Bay, que se encargó de telefonear personalmente al grupo para trasladarle su idea de que colaborara en la banda sonora original de la cinta.





El Sueño de Morfeo espera con ilusión y nervios la salida al mercado de su nuevo álbum, ‘Cosas que nos hacen sentir bien’, que se pondrá a la venta el próximo 26 de mayo. Como aperitivo, Raquel, David y Juan, componentes de la banda, han lanzado el primer sencillo, ‘Si no estás’. Se trata de un tema que destaca por un marcado ritmo de guitarras, superior al de sus éxitos precedentes, y una letra pegadiza. Además, en el videoclip de la canción se puede apreciar otra de las novedades con las que el grupo regresa a la escena: el nuevo y acertado ‘look’ de la vocalista, Raquel del Rosario.